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DeLorean DMC12

La historia de un vehículo singular adelantado a su tiempo.

John DeLorean fue un ejecutivo de Automoción que abandonó su puesto de Alta dirección para tratar de convertir su sueño en realidad: fabricar un vehículo singular adelantado a su tiempo.

La historia más o menos apócrifa ya la sabéis:

Engañado por Lotus a quien encargó el diseño general (Lotus mantuvo la especificación de las alas de gaviota pero construyó el vehículo en acero inoxidable (SS304). Esta desafortunada decisión junto a otras terminaron convirtiéndole en lo que llamaron la “tortuga con ruedas”).

Posteriormente con ese dinero Lotus creó su famoso Esprit en fibra, el vehículo que en realidad hubiera querido para sí John Delorean (añadiéndole sus deseadas “alas”).

Desafió a los grandes y no pudo culminar su sueño…, finalmente acabó con problemas legales fue acusado de tráfico de drogas para posteriormente ser absuelto aunque ya era demasiado tarde para el DMC-12. No se sabe si la Industria le tendió una trampa o cruzó la línea buscando mantener un poco más su sueño vivo.

El vehículo estaba cargado de Innovación y también de sueños incumplidos:

-        Iba a tener un motor rotativo tipo “Wankel”, (origen Citroen/Nsu), para tras varias decisiones intermedias acabar con el convencional PRV6.

-        Se concibió para tener la mejor configuración con motor central para finalizar con una ubicación trasera.

-        El chasis se planteó con una tecnología rupturista llamada ERM (Elastic Reservoir Moulding) que permitiría bajar los costes de producción y dotar al vehículo de una rigidez y ligereza por encima del estado del arte. Finalmente no se consiguió llevar a cabo.

-        Programado para lanzarse en 1979, no vio la luz hasta el 1981 por problemas de ingeniería y de presupuesto.

 

John DeLorean consiguió hace realidad la creación de una marca de automóviles, pero a un alto precio. El vehículo a pesar de ser un fracaso industrial y técnico, se hizo famoso por aparecer en la Triología “Regreso al Futuro”, esta aparición en la gran pantalla lo convierte en un vehículo reconocible y simpático.

Para mí el DMC-12 representa un ejemplo positivo por un lado, muestra lo que un hombre puede hacer si pone ilusión y trabajo, pero por otro lado el mejor ejemplo de como la innovación, el positivismo llevado al límite, el talento y la voluntad no son garantía de éxito sino están acompañadas de una correcta gestión, planificación y un planteamiento adecuado de la “empresa” que se va a acometer -en su acepción más amplia posible-.

Participación en el programa de televisión “El Hormiguero”